Cuantas veces has dicho o has escuchado que alguien comenta que ya no puede más, que su pareja (hombre) se comporta como niño, que no hay manera de hacerle que se responsabilice de la mitad de las tareas, que parece tu hijo o que pareces su mamá. El asunto puede ser mucho más serio que una simple lista de quejas, puedes estar viviendo con el mismo Peter Pan, descúbrelo y date cuenta qué estas aportando tú para que así sea.
El Síndrome de Peter Pan, existe y se conoce como un conjunto de rasgos que tiene aquella persona que no sabe o no puede renunciar a ser hijo para empezar a ser padre. El hombre/niño que se resiste a crecer, que parece es incapaz de cuidar y proteger a nadie, así como de intercambiar papeles igualitariamente en el contexto de una pareja. Se muestra con un desfase visiblemente patológico entre su edad cronológica y su madurez afectiva. Suelen ser hombres que se les observa se presumen de joviales, simpáticos y carismáticos, que es común encontrarlos en antros de moda que tienen como característica ser “retro” donde se rodean de otros hombres más jóvenes hasta por 10 años de diferencia, que su auto puede ser un deportivo de lujo, deportistas, aplicados seductores de chicas jóvenes que pueden ser menores a ellos hasta por 15 o 20 años, que la vida social comúnmente la viven sólo con amigos y a la pareja no la incluye pues es la reunión de viernes de hombres, que los puedes encontrar socializando en fiestas que son mayoritariamente dirigidas a una población universitaria y que hasta incluso se vuelve el consejero de sus amigas y amigos notoriamente jóvenes; sorpresa estas frente a no más ni menos que un Peter Pan, persona afectivamente inmaduros y promotores de mucha desdicha, conflictos y tristezas en las relaciones de pareja, ya que se trata de hombres que no han aprendido la diferencia entre haber crecido y ser adultos con lo que esto implique.
Existen algunos rasgos fundamentales en un hombre Peter Pan, que pueden ayudarte a identificar con quien estas conviviendo y que a partir de ello elijas y decidas, pero sobre todo no reclames, pues recuerda nunca podrás hacer que alguien haga algo que desde su corazón no lo desea. El primer rasgo es, “son personas con alto grado de necesidad afectiva”; “poseen un grado superlativo de egocentrismo y narcisismo”; “Suelen tener poca resistencia o tolerancia a la frustración” esto es notorio cuando les contradices o emites tu opinión completamente contraria a la de él, de manera inmediata podrás observar algo así como un berrinche, sí no lo dudes sí es lo que te imaginas; “No tienen dentro de su paquete de habilidades la autocrítica” y finalmente “Tienen dificultades para aceptar relaciones simétricas, de equidad, igualdad y respeto con el otro sexo”
Estos rasgos de personalidad dan paso a necesidad que son las que comienzan a poner en situación vulnerable cualquier relación afectiva con ellos. En su búsqueda de afecto y reconocimiento se relacionan con un sin número de personas, sin detenerse a pensar si lastiman a alguien más o están violentando algún acuerdo de respeto o lealtad con la relación previa; su egocentrismo le lleva a la búsqueda del protagonismo, sin que se limite a analizar si esto podría lastimar a alguien más; Su poca resistencia a la frustración le lleva a evadirse de la realidad, buscando el refugio en realidades alternas artificiales que le permiten no exponerse ni colocarse en riesgo, por ejemplo antros, redes sociales, relaciones vía webcam, etc.
Además su poca o nula autocrítica le lleva a desplazar la propia responsabilidad a los demás generando o buscando generar culpa y sentimientos de menor valía; y finalmente y no por ello menos importante, al no aceptar las relaciones de equidad, suele adoptar conductas sexistas, misóginas o de violencia física, buscando una relación con reglas impuestas de dominancia-sumisión.
Vivir o convivir con un hombre Peter Pan, deja al descubierto una mezcla compleja y contrapuesta de necesidades no satisfechas de manera adecuada, por un lado la necesidad de sentirse amado y por el otro la incapacidad de relacionarse de manera comprometida con alguien.
Además no debemos olvidar que, para que viva Peter Pan en casa (pueden estar o no viviendo bajo el mismo techo, pero sí estar compartiendo metas comunes) debe existir también Wendy y para las Wendy´s habrá una siguiente entrega, para poder identificar aquello que tú pones en esta relación.
Por lo pronto si te identificas o reconoces a tu pareja en alguna de las anteriores líneas, estoy segura que ya es el momento de buscar ayuda psicológica que te permita resolver y crecer.
MTG. Ancira Donaí Dueñas M.
Psicoterapeuta Gestalt
http://www.facebook.com/AnciraDuenas.Psicologa



